Koh Phi Phi Mono Tailandia
Motivación

Todo esto pudimos aprender al viajar por 63 países

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19/03/2019

Teníamos el sueño de muchos: escapar de la rutina, dejar todo y mandarnos a recorrer el mundo. Hoy que ya estamos de regreso, y planeando el próximo, podemos contar todo lo que pudimos aprender al viajar por 63 países.

Como no venimos de familias adineradas, el sacrificio tenía que ser mucho más grande. Lo planeamos minuciosamente para poder llevarlo a la realidad. Vendimos el 80% de nuestra ropa, heladera, microondas, mesa y mucho más. Básicamente, todo lo que ocupara espacio y tuviera algún mínimo valor. 

Trazamos una ruta ambiciosa: inauguramos nuestro blog y decidimos compartir todo lo que fuéramos haciendo en nuestro InstagramDejamos el monoambiente donde alquilábamos, como así también nuestros trabajos.

El sueño de recorrer el mundo era alucinante y a la vez un mar de inquietudes. Sabíamos que dejar la comodidad y confort de la rutina haría que, al regresar, fuéramos dos personas totalmente distintas a las que comenzaron el viaje.

Aprender al viajar con los monos de Siem Reap

¿Cuál fue nuestra ruta?

Hicimos 33 países en un año, entre Europa, Asia y África, gastando muy poco. Esto hizo que incluso medios como La Nación nos entrevistaran para contar sobre nuestro viaje.

Recorrimos países pequeños como Mónaco, que se pueden visitar en el día, y otros gigantes como India que requieren meses para poder recorrerlos bien.

Sin embargo, lo que más nos impactó fue lo diferente que es la vida en otros lugares y nos hizo poder ver en perspectiva que el simple hecho de poder viajar como mochileros por el mínimo presupuesto ya nos hacía ser unos privilegiados.

Qué pudimos aprender al viajar

Visitamos desiertos como el Sahara en Marruecos, el Thar en la frontera de India con Pakistán. En Jordania, con pueblos nómadas como los beduinos que a duras penas tienen acceso a agua potable.

Estuvimos en pueblos en Filipinas donde hay electricidad sólo unas pocas horas al día (para los pocos afortunados que pueden acceder). Nos bañamos con agua fría, usando un balde, tal cual hacen los locales. En la isla de Palawan también vivimos inundaciones, y que todo colapsara por los monzones y las lluvias.

Vimos como se persiguen minorías raciales en Myanmar. En este país hay una purga étnica con el pueblo Rohingya. No tienen más opción que huir como refugiados a Bangladesh, donde también son discriminados y desplazados.

Experimentamos la tensión del cruce de Palestina e Israel, al cruzar su territorio. Tuvimos que refugiarnos cuando empezaron a tirar bombas los policías israelíes para calmar una horda iracunda de árabes radicales en el centro de Jerusalén.

Todas estas situaciones hicieron que pudiéramos aprender al viajar que, tal cual esperábamos, no todos viven como nosotros.

Petra, Jordania

Situaciones inesperadas

Tuvimos que cambiar nuestros planes en Bali, después que el volcán Ajung hiciera erupción. No pudimos llegar al pueblo donde teníamos pensado dormir porque era peligroso. Aunque claro, el verdadero problema lo tenían los locales que viven ahí, no nosotros.

También nos salvamos por unos días, de casualidad, del terremoto de Lombok, Indonesia. Cientos de turistas quedaron varados en las islas Gili, y murieron otros cientos de personas. Miles perdieron sus casas y todo lo que tenían.

Tuvimos la suerte de visitar paraísos como Maldivas, sin dudas las mejores playas del mundo… pero también aprendimos de los efectos devastadores del cambio climático y aumento del nivel del mar en países insulares como Maldivas

Se estima que en menos de 100 años se lo tragará el mar y será inviable la vida. Aprender al viajar estos temas genera cierta tristeza, y al mismo tiempo, nos deja apreciar todo distinto.

También pudimos aprender al viajar que Maldivas es increíble

Una vida distinta a la de casa

Nos intoxicamos con la comida en India, donde las carnicerías venden carnes en dudoso estado, que están bajo el sol todo el día sin heladeras y con miles de moscas alrededor.

El agua no es potable. La gente come con la mano y los restaurantes te sirven la comida de la misma forma, con cuestionable higiene.

En India también vimos cientos de personas bañándose en el río Ganges, uno de los más contaminados del mundo. Incluso se los ve felices tomando esa agua. A su lado otra persona se lava los dientes con una hoja de árbol.

A unos pocos metros juegan los niños entre cadáveres a medio quemar que son tirados al río después de las ceremonias religiosas en Varanasi.

Entendimos lo dura que es la vida rural en Laos, donde casi medio siglo después los efectos de la guerra de Vietnam aún se ven. Tienen miles de bombas aún sin detonar en su territorio.

Casi a diario mueren o pierden extremidades niños de pueblos que, inocentemente, levantan bombas por curiosidad. Las mismas les explotan en las manos.

Al visitar la cercana Camboya nos indignamos con la prostitución infantil, donde un turista con unos pocos dólares puede hacer lo que quiera. Desde consumir todo tipo de drogas hasta disparar con una bazooka a una vaca (literalmente, es real).

Vivir como los locales

Hicimos vida local en todos los lugares que visitamos. Dormimos en el piso en aulas de institutos de inglés en Vietnam, a cambio de conversar con los alumnos para que practiquen el idioma.

Frecuentemente también dormimos en buses, trenes y aeropuertos. Incluso llegamos a dormir en la guardia de hospitales públicos.

Nos cansamos de comer arroz y fideos, usamos la misma ropa una y otra vez, lavándola a mano, dado que viajamos solo con una mochila de 10 kg (para de esta forma ir livianos y no pagar equipaje en los vuelos low cost).

Palm Beach, Aruba

¿Qué aprendimos?

Vivimos con lo mínimo, y entendimos que aún así somos unos afortunados. Hoy agradecemos tener agua potable, que podemos usar para beber, cocinar o lavar frutas y verduras sin miedo a intoxicarnos.

Nos sentimos en la gloria al poder bañarnos con agua caliente. Cada vez que prendemos la luz a la noche, tenemos la suerte de usar ventilador, aire acondicionado o estufa, sentimos que soy realmente unos privilegiados en esta vida. ¡Ni que hablar de tener un celular, internet o televisión!

Nos dimos cuenta que la gente en general es buena. Tenemos incontables anécdotas de como nos ayudaron. Nos alojó gente increíble y hoy en día podemos decir que ya son amigos. Derribamos muchos prejuicios. Hay que perder el miedo.

El regreso

Hoy somos los que recomendamos esos destinos que todos dicen “es peligroso, no vayas”, como Egipto, dado que los que dicen eso son los que nunca lo visitaron. Si van a escuchar a alguien, que sea quien realmente recorrió el país, no medios de información que solo repiten algo que nunca vieron con sus propios ojos.

Volvimos como dos personas distintas. Sí, fue el mejor año de nuestras vidas, sin dudas. Si no hubiéramos viajado tendríamos miles de anécdotas menos.

Hubiera sido un año monótono, del montón. Uno menos, y uno más cerca de decir “qué hubiera pasado si hubiera viajado por el mundo” al llegar a viejo, que es una de las cosas de las que se arrepiente la gente antes de morir. 

Hoy sabemos que podemos vivir con poco, que no es necesario tener tanta ropa, ni un auto nuevo, ni una casa gigante donde acumular cosas que no necesitamos. Se puede llevar una vida minimalista y ser feliz. Es parte de aprender al viajar.

Cappadocia, Turquía

Pero sin dudas, entre todo lo que aprendimos, lo más importante es que se puede. Se puede perder el miedo y viajar. Es posible visitar los países árabes siendo mujer. No es irrisorio recorrer el mundo sin ser millonario. Lo hicimos, y conocimos cientos de personas haciendo lo mismo, a su manera.

Haciendo voluntariados, trabajando en cruceros, lavando copas en bares, con blogs de viajes y de mil formas más. En pareja, solos, con hijos, con perros. Da igual. Lo importante es que el que se lo propone, realmente, puede.

¿Y saben qué? No encontramos ni uno que se haya arrepentido, que nos haya dicho “ojalá me hubiera quedado trabajando en esa oficina, de lunes a viernes, 9 horas al día”. Nadie jamás se arrepiente de dejar todo y viajar.

¿Qué esperan ustedes para hacerlo también?

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3 Comments
  1. Avatar
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    Adrian Roberto Reynoso

    20/03/2019

    Nicolas….que placer leer tus mails..¡¡¡…….dan alegria…conocimiento….pureza en tus “aventuras”…..REJUVENECENNN ¡¡¡…JAJA…….LOS FELICITO ¡¡…… Y TU WEB…EXCELENTE ¡¡….
    PREGUNTA…..EN QUE PAIS ANDARAN AHORA ???..JAJAJA
    .ABRAZO ¡¡

    • Avatar
      Responder

      Nicolás Ierino

      20/03/2019

      Muchas gracias!! 😀

    • Avatar
      Responder

      Nicolás Ierino

      20/03/2019

      Estamos en Aruba. Ahora son 64!

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Nico y Lau
Buenos Aires, Argentina

Somos Nicolás y Laura, dos almas libres. Decidimos dejar la vida cómoda siendo profesionales trabajando en Buenos Aires por una vida de viajes y descubrimiento constante. Ya hemos visitado 64 países en el camino. Nos gustaría que ustedes puedan hacerlo también a través de nuestras fotos e historias. ¡Bienvenidos a nuestra Vida de Viajes!

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