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Minimalismo

Que es ser minimalista y cómo vivir con menos.

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09/12/2017

Pensando en qué es ser minimalista, decidí explicarlo. Recientemente, escribí sobre mi idea de volverme, específicamente, un minimalista viajero. 

Más de una persona pensó que me estaba volviendo loco. Instantáneamente relacionaron la idea de que ser minimalista está íntimamente relacionado con una vida de pobreza voluntaria.

Al menos, con austeridad extrema. Otros tantos lo relacionan con los sin techo, los artistas callejeros, o los hippies. ¿Qué tanto de cierto hay en todos estos pensamientos?

En realidad, muy poco, dado que esos conceptos no están interrelacionados en absoluto. Al menos no de forma necesaria. Sería posible ser hippie y minimalista, claro, pero uno no depende del otro.

¿Qué es ser minimalista?

El minimalismo no se trata de reducir los gastos, sino de desear menos cosas.

Calles de Rumania, un destino que me ayudó a entender que es ser minimalista.

Puedo tener mucho dinero y ser totalmente minimalista, pero el hecho de tener dinero no me debería hacer más propenso a gastar más.

Lamentablemente, la mayoría de la gente cuando tiene un ingreso adicional, instantáneamente piensa en qué lo va a gastar (incluso, si ese gasto es en viajar).

o que uno debería pensar en su lugar es: ¿necesito realmente gastar este dinero en esto? ¿qué tanta satisfacción va a darme?. En caso de que la ecuación dé positivo, entonces intentar conseguirlo.

Conseguir algo no necesariamente es comprar. En orden de prioridades, debería ser: usar lo que ya tengo, pedir prestado, intercambiar, en caso de que fuera posible ver si puedo hacerlo yo mismo, buscar ofertas o artículos usados… y comprar.

Cuevas de Batu Malasia

No está mal comprar. Puede ser compatible con lo que es ser minimalista.

No está mal comprar, en absoluto. De hecho lo hago todo el tiempo, y lo seguiré haciendo. El problema es comprar mal, y especialmente, comprar cuando no es necesario. Sólo con tomar decisiones inteligentes al momento de comprar estaremos generando un gran cambio en todo sentido.

A pesar de que muchos se centran en la idea de “evitar comprar salvo que sea necesario”, los verdaderos pilares no pasan por allí. Lo que hace el minimalismo es cuestionar permanentemente las posesiones. ¿Esta remera, la uso? ¿Cuándo fue la última vez que me la puse? ¿Me queda bien? ¿Está en buen estado?

En caso de que no, deshacerme de ella. Venderla si es posible, regalarla, donarla, tirarla a la basura en caso de que estuviera en muy mal estado. De esta forma, cada vez tendremos menos cosas… lo cual contrariamente al pensamiento de muchos, es algo positivo.

Especialmente cuando uno considera la idea de irse a viajar por el mundo, pensando en volver pero sin tener fecha de regreso.

Diarios viejos. Electrodomésticos que no funcionan. Ropa que ya no se usa ni para dormir. Viejos papeles burocráticos (recibos, impuestos, publicidades, documentos varios). Todos deben irse.

El concepto clave al pensar esto es recordar que todos los bienes materiales son reemplazables.

Gardens on the bay Singapur

¿Vale la pena guardar algo “por las dudas”?

Quizá sí. Pero si pasó un año y ese posible uso no se hizo, entonces hay que descartar, especialmente si lo empezamos a sentir como una carga. Las cosas ocupan espacio y, en algunos, casos requieren mantenimiento.

De hecho, ser minimalista no es sólo con las cosas materiales: es con las obligaciones, las pérdidas de tiempo y los pensamientos.

Claro, todo tiene sus excepciones. No todo debe ser necesariamente útil. Todo lo que nos genere satisfacción tener, no tenemos por qué deshacernos de ello.

Salvo que su valor monetario sea lo suficientemente alto como para que se justifique privarnos de la satisfacción que nos genera tenerlo para venderlo.

El minimalismo es aplicable en todos los ámbitos de la vida

Incluso se puede ser, por ejemplo, minimalista en el trabajo. Hasta en la forma de comer.

Un auto viejo de colección sería un buen caso donde podríamos analizar la satisfacción que nos genera tenerlo, o la satisfacción que nos generaría tener el dinero que vale… aunque es importante recordar: en la mayoría de los casos, si nos arrepentimos, siempre podemos comprar otro.

Hay que desligar los sentimientos de las cosas materiales, ya sea libros, ropa, autos, casas y otros. Sin embargo tener, por ejemplo una biblioteca de libros que ya no leemos puede ser válido, dado que no tienen mucho valor de reventa y pueden ser una buena decoración de todas formas.

En definitiva, ¿en qué cambia mi vida?. Me siento más liviano. Vivo más simple. Evito trámites burocráticos. El hecho de tener que recordar pagar servicios como la electricidad ocupa tiempo mental.

Ese tiempo lo utilizo mucho mejor pensando en qué lugares visitar en un próximo viaje. Tengo muchas menos cosas, pero me aseguro que las que tengo, las tengo por algo.

Mis mudanzas serán bastante ágiles. No me apego a las cosas. Puedo reducir mi mundo a una mochila y mandarme a viajar, sin dejar cuentas pendientes o temas sin resolver en casa, como podría ser el hecho de tener un auto o una casa que mantener en mi ausencia.

Templo blanco de Chiang Rai, al que pude llegar entendiendo qué es ser minimalista

El prejuicio contra los que llevan una vida austera

No, no voy a ser anarquista y pensar en vivir sin dinero: me importa, y mucho, tenerlo. Sólo lo voy a gastar de forma más inteligente. No me voy a dejar rastas.

No me convertiré en comunista. Me voy a seguir bañando al menos una vez al día, y no voy a ahorrar en artículos de necesidades básicas.

No voy a vivir comiendo arroz, ya que de hecho, la comida es una de las cosas en las que más tiene sentido gastar… pero eso sí, intentaré evitar el delivery siempre que sea posible, y cocinar lo máximo posible.

En definitiva, a los ojos de los demás, tanto no cambia. Voy a seguir yendo a los asados con amigos, y a invitar un buen vino cuando se presente la ocasión. En eso sí vale la pena gastar, en momentos, en amigos, en familia, en mi novia y en vivir de viaje.

Repito, tanto no cambia. Sólo cambia mi satisfacción con la vida al vivirla de esta forma, disfrutando las cosas simples y preocupándome por vivir momentos inolvidables, más que por qué ropa me compraré en el shopping este fin de semana.

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Nico y Lau
Buenos Aires, Argentina

Somos Nicolás y Laura, dos almas libres. Decidimos dejar la vida cómoda siendo profesionales trabajando en Buenos Aires por una vida de viajes y descubrimiento constante. Ya hemos visitado 64 países en el camino. Nos gustaría que ustedes puedan hacerlo también a través de nuestras fotos e historias. ¡Bienvenidos a nuestra Vida de Viajes!

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