Tablero de Alicia
Misceláneos

Moverse más rápido para recorrer el mundo a tiempo

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04/02/2019

Moverse más rápido para recorrer el mundo, como Alicia.

Alicia miró alrededor suyo con gran sorpresa.
-Pero ¿cómo? ¡Si parece que hemos estado bajo este árbol todo el tiempo! ¡Todo está igual que antes!
-¡Pues claro que sí! -convino la Reina-. Y, ¿cómo si no?
-Bueno, lo que es en mi país -aclaró Alicia, jadeando aún bastante, cuando se corre tan rápido como lo hemos estado haciendo y durante algún tiempo, se suele llegar a alguna otra parte…
-¡Un país bastante lento! -replicó la Reina-. Lo que es aquí, como ves, hace falta correr todo cuanto una pueda para permanecer en el mismo sitio. Si se quiere llegar a otra parte hay que correr por lo menos dos veces más rápido.

Lewis Carrol, “Alicia a través del espejo”
Moverse más rápido como Alicia

Para quienes no tuvieron la suerte de leer la secuela de “Alicia en el país de las maravillas”, los pongo en situación. La obra básicamente trata de un gran juego de ajedrez.

Algo parecido a su predecesora, que tenía como uno de los ejes de la historia a los naipes. En su nueva aventura, Alicia se encuentra encerrada dentro de una loca partida, en un tablero.

Entre otros personajes, encuentra a la Reina Roja. Emulando las acciones de una reina en el ajedrez, ella podía moverse más rápido y en cualquier dirección. El problema que tenía era que, por mucho que se moviera, jamás podía salir del tablero. Tal cual pasa en el ajedrez.

Moverse más rápido para no estar siempre en el mismo lugar

Es por eso que Alicia no lograba entender cómo, aún moviéndose deprisa, parecía estar siempre en el mismo lugar. La sensación era que incluso en constante movimiento parecía como si nunca se moviera.

Básicamente, es como si la reina siempre jugara con handicap: sólo para poder permanecer donde está, debe correr a gran velocidad. Por más frustrante que parezca, todo el esfuerzo solamente la dejará en el mismo lugar.

Aún peor es el hecho de que no depende del todo de ella misma avanzar, ya que hay otros factores que necesariamente la influyen pero quedan fuera de su control. No importa que pueda moverse más rápido, sino hacerlo a velocidad tal de avanzar.

Alicia en partida de ajedrez

A veces somos la Reina Roja

Lamentablemente, la situación de la Reina Roja es una analogía para muchos casos de la vida. Así me sentía yo, con tanto mundo por recorrer, atrapado en un trabajo de 9 a 18 horas de lunes a viernes, y dos semanas de vacaciones al año.

Sentía que, en lo que realmente quería hacer, a pesar de mi esfuerzo no progresaba. Dos semanas al año no me alcanzaban.

Para poder llegar a recorrer el mundo, necesitaba hacerlo por mucho tiempo, sin interrupciones. Hay lugares que si no es durante un viaje a largo plazo, probablemente nunca los iba a llegar a recorrer.

Myanmar, Laos y tantos otros países fascinantes no entran en unas vacaciones normales. No voy a pagar más de mil dólares un pasaje desde la otra punta del mundo, tardar más de un día en llegar, y recorrer un país en el que se puede vivir por menos de diez dólares diarios. No tiene sentido.

Necesito más de dos, tres o cuatro semanas al año. A este ritmo, con lo que llego a recorrer año a año voy a llegar a viejo y voy a tener muchísimos pendientes aún.

Según mis cálculos, necesitaría aproximadamente 4 años de viaje para recorrer el mundo como corresponde. Ese tiempo es neto, puede ser de corrido o en tramos. Dicho de otra forma, necesitaría 208 semanas. A dos semanas de vacaciones al año, son 104 años. No dan los números.

Alicia y la reina roja sobre moverse más rápido

Hay que moverse más rápido

Cuando una persona corta la rutina, “patea el tablero” y arranca a viajar, es fundamental poder mantener el estímulo y generar permanentemente nuevas situaciones para hacerlo a largo plazo.

Uno no se puede dormir en los laureles con lo hecho previamente. Dejar todo, mochilear tres meses por América, y volver de nuevo a ser esclavo del sistema. Al volver se empieza a extrañar alojarse por airbnb y usar couchsurfing.

Cada vez que uno no progresa en el objetivo (en este caso, recorrer el mundo), está quedándose quieto. Antes de darnos cuenta aparecen los hijos, un préstamo hipotecario, alguna eventualidad o desgracia familiar y se terminaron los viajes.

Encontrar excusas para NO viajar, es fácil. Todos las tienen. Lo difícil es encontrar el valor, el tiempo y las ganas de emprender, mochila al hombro, un viaje sin fecha de regreso por el mundo.

La hora del té para Alicia

Objetivo: el mundo

En mi caso, lo primero que hice es darme cuenta lo que quería. Realmente, ya no me llamaba la atención progresar en una empresa, estudiar algún posgrado o ponerme un objetivo material como un auto o una casa. Yo quiero viajar, quiero conocer el mundo.

Estoy dispuesto a dejar todo para demostrarme que hay un mundo menos monótono simplemente abriendo los ojos. Voy a hacer como la Reina Roja y me voy a seguir moviendo más rápido hacia ese objetivo.

Acelerar, más que las dos semanas de vacaciones de un trabajo de oficina en relación de dependencia. Quiero conocer el mundo mientras sea joven, y aún pueda disfrutarlo.

También tengo clarísimo que no siempre depende de mí, que a veces el tablero es limitado y el resto de las piezas también se mueven esperando comerse a sus oponentes.

No me preocupa, puedo fantasear y vivir en el país de las maravillas como Alicia, y jugar una partida a mi medida. No me asusta lo extraordinario. Tengo tiempo de sobra, y sólo quiero avanzar para cumplir el sueño de vivir viajando.

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Nico y Lau
Buenos Aires, Argentina

Somos Nicolás y Laura, dos almas libres. Decidimos dejar la vida cómoda siendo profesionales trabajando en Buenos Aires por una vida de viajes y descubrimiento constante. Ya hemos visitado 64 países en el camino. Nos gustaría que ustedes puedan hacerlo también a través de nuestras fotos e historias. ¡Bienvenidos a nuestra Vida de Viajes!

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