Motivación

Nuestras razones para viajar por el mundo

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25/02/2019

Las razones para viajar son muchas. Algunos dicen que una vez que uno comienza a viajar, no puede parar. En general, la diferencia está en cómo quiere hacerlo cada uno (o cómo puede), y por cuánto tiempo.

Quizá es un fin de semana largo recorriendo intensamente o unas vacaciones de dos semanas en una playa de Cuba en un hotel all inclusive.

Otros prefieren un mes en Europa a paso ligero para no perderse de nada, o medio año sumergiéndose en la cultura del sudeste asiático descubriendo templos en Tailandia.

El problema, en general, no es viajar… sino el regreso. El resto del año son todos los días aburridos e insignificantes hasta el siguiente viaje. Razones para viajar, en cambio, sobran.

Cansados de la rutina

Nosotros nos cansamos de que nuestros días se guíen por lo que dicta la semana de trabajo. Basta de que los lunes sean duros y los viernes la gloria. Agota que tengamos muchas razones para viajar y no poder hacerlo por obligaciones laborales.

Nos cansamos de tomar transporte público (a pesar de que solemos movernos en bicicleta), viajar por horas para llegar a los mismos destinos, todos los días.

Ya no nos rinde usar la mayor parte de nuestro tiempo para trabajar en una multinacional donde la mayoría de la gente a duras penas sabe nuestro nombre, y volver cansados a casa sin ganas ni energía para hacer mucho más que comer y dormir.

Es duro no poder hacer todo lo que queremos de 9 a 18hs de lunes a viernes, e ir contra nuestras razones para viajar justificando lo injustificable.

En búsqueda de la libertad

Queremos vivir cada día como si fuera un sábado de verano. No se equivoquen: el problema no es el trabajo en sí, sino todo lo contrario. De hecho queremos trabajar, y lo hacemos, pero de otra forma. El problema está en la necesidad de pasar ese tiempo en una oficina. En realidad, el problema es la monotonía.

Sabemos de antemano todo lo que vamos a ver en el día, desde el clásico saludo al portero del vecino, hasta cuáles son los semáforos que hacen que nos detengamos siempre. Todos los días ir al trabajo en bicicleta y dejarla atada al mismo poste.

Para mucha gente esta es la vida ideal al cumplir 30 años. Título universitario, buen trabajo, independencia económica, poder afrontar los costos de vivir solos sin privarnos de nada y tener la oportunidad de viajar un mes al año al lugar del mundo que se nos antoje.

¡Perfecto! ¿No? Sí, lo es… si quisiéramos una vida cómoda, sin salir de la zona de confort. Formar una familia, tener hijos, comprar una casa y un buen auto, trabajar hasta los 65 años, jubilarnos y recién ahí gozar de nuestra tan merecida libertad.

Casi medio siglo de arduo trabajo que dio sus frutos sólo para que cuando finalmente tengamos el tiempo y la plata para poder disfrutarlo, ya no tengamos energías para hacerlo.

Lamentablemente, no queremos esa vida… al menos, hoy no. Queremos hacerle caso a nuestras razones para viajar y emprender una vuelta al mundo inolvidable.

Invirtiendo los tiempos

Si estamos 11 meses del año esperando ese mes en el que viajamos, algo no estamos haciendo bien. Sentimos que ese mes de vacaciones del sistema, donde viajamos por el mundo, ya no alcanza. En ese mes, podemos vivir y experimentar más cosas que en todo el resto del año junto.

Nos carcome la cabeza la idea de que cada día durante un viaje es memorable, mientras que los días de semana laborales muchas veces pasan desapercibidos en la vida como si nada significativo hubiera pasado.

“Hoy me levanté, desayuné, fui al trabajo, volví a casa de noche y cansado, cené, ví una película y me dormí”. Nada de ese día será significativo cuando tengamos 70 años y hagamos memoria.

No queremos arrepentirnos al llegar a viejos

Tampoco cuando pensemos en la cantidad de cosas que nos hubiera gustado hacer a los 30, cuando éramos jóvenes y energéticos, en vez de trabajar cada día más para comprar cosas que realmente no necesitamos.

Por eso viajamos. Queremos que los días estén llenos de emociones de todo tipo, que la vida nos sorprenda, y que cada momento sea distinto y memorable.

Poder disfrutar las cosas cotidianas por el simple hecho de que son nuevas y diferentes, como ir a un mercado en Myanmar o tomar un tren en Marruecos.

Queremos despertarnos a la hora que queremos, y nos dé igual si es lunes o sábado. Sentir que perdemos la noción del tiempo, y por momentos tener que esforzarnos para recordar qué mes del año estamos viviendo.

Buscamos sentir que estamos aprovechando nuestro tiempo al máximo, porque el momento de hacerlo es ahora. Si seguimos postergando lo que más disfrutamos, que es viajar por el mundo, cuando finalmente nos decidamos a hacerlo ya será tarde.

Alojarnos por el mundo

Siempre que se pueda hacer couchsurfing es una buena idea para conocer locales y ahorrar en alojamiento. A nosotros también nos sirvió alojarnos en casas de locales por un precio muchísimo menor mediante Airbnb. 

Aquí les dejo mi descuento para que les salga más económico, como así también una pequeña guía de cómo y por qué usarlo. Los hostels son de buena calidad en general, con precios razonables en muchos casos.

Si queremos una experiencia algo más cómoda y lujosa, la mayoría de las cadenas hoteleras de primer nivel internacional están presentes en casi todas las ciudades grandes. Recomendamos reservar con Booking.

El momento de viajar es ahora

La idea es viajar antes de que eventualmente tengamos hijos, y antes de ver cada vez tenemos más canas. Viajar antes que la gente joven nos mire con cara extraña al ser el viejo que está en un hostel y quiere sumarse a una charla… aunque a nosotros nos encanta cruzarnos a esa gente hermosa en el camino.

Queremos conocer cada rincón del mundo, que no falte nada. Experimentar distintas culturas, y ver sus majestuosos templos. Hacer lo que la gente local hace en lugares que con suerte habíamos escuchado nombrar alguna vez en el pasado.

Queremos amanecer cada mañana y tener que recordar dónde estamos, al punto tal de que después de hacerlo tantas veces cuando vuelva a casa nos sintamos casi un extranjero.

Que nos cueste adaptarnos nuevamente a las costumbres locales. Lo lindo de sentir que ningún lugar es nuestra casa, y que nuestro lugar es viajar. Que todo sea el camino, y no el lugar donde llegar.

La idea de estar un lugar increíble, y tener una mezcla de sentimientos de “no puedo creer que estamos aquí” con “vamos a mirar todo con mucha atención, nos encanta”. Sentir que ese lugar es único y recordarlo por siempre, especialmente sabiendo que probablemente nunca volvamos a verlo.

Necesitamos absorber todo lo que hay en el lugar: los sonidos, los aromas, la sensación placentera del sol sobre nuestra cara mientras observamos fascinados lo que nos rodea.

Sabemos que este día vamos a tenerlo grabado en nuestra mente por siempre, no como ese martes cualquiera en la oficina. La respuesta para poder hacerlo es viajar, y esa es la razón por la que viajamos.

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Nico y Lau
Buenos Aires, Argentina

Somos Nicolás y Laura, dos almas libres. Nacimos en Argentina. Decidimos dejar la vida cómoda siendo profesionales trabajando en Buenos Aires por una vida de viajes y descubrimiento constante. Ya hemos visitado 77 países en el camino. Nos gustaría que ustedes puedan hacerlo también a través de nuestras fotos e historias. ¡Bienvenidos a nuestra Vida de Viajes!

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Playa del Carmen, México Esta foto Playa del Carmen, México Esta foto es una de las tantas que aún no subimos acá en Instagram. De hecho, cada vez subimos menos fotos. Casi todos los creadores de contenido y empresas han experimentado una gran caída en la cantidad de usuarios a los que les muestran las fotos. Eso ha hecho que muchos opten por subir contenido de forma menos frecuente… incluidos nosotros. Lo mismo pasa al consumir contenido: pareciera que el algoritmo de Instagram decide mostrarnos solo unas pocas cuentas, de forma frecuente, haciendo que muchas otras que seguimos no nos aparezcan nunca. Lamentablemente le está pasando lo mismo que a Facebook, quedando lentamente relegada frente a otras nuevas opciones con un concepto distinto, y con la posibilidad de llegar a una audiencia diferente. La cantidad de publicidad es cada día mayor, haciendo que la experiencia para el usuario sea mucho peor. Además en la práctica significa que si uno no paga publicidad, no llega a público nuevo. De todo ese dinero que recauda, ni una ínfima porción va para los creadores de contenido, que en definitiva, son los que mantienen viva y activa la plataforma. Sin contenido no hay Instagram. Todo lo contrario de lo que pasa con Youtube, TikTok, Twitch y ahora también Snapchat, que permiten monetizar directamente por el contenido o mediante lives. No es de extrañar que cada vez menos gente pase tiempo acá y decida priorizar otras plataformas. Incluso el mismo instagram prioriza mostrar los reels (copia de TikTok) frente a otros contenidos. Aún así, seguimos por acá. Especialmentr por ustedes, que crearon esta linda comunidad. Si lo siguen usando como antes, pongan like y sigan a los creadores que les interese. El algoritmo de Instagram hará que aparezcan más frecuentemente en su feed. De paso los invitamos a que nos busquen en otras plataformas. Arrancamos con youtube, estamos a full con TikTok donde tenemos la cuenta verificada con casi 400k seguidores, lanzamos y esperamos poder retomar el podcast, y más. El blog vidadeviajes.com sigue siendo una herramienta de consulta permanente por miles de viajeros todos los meses. ¿Qué piensan de esto? ¿Les pasa lo mismo? Los leemos ">
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