Motivación

Nos creímos invencibles, ahora hay que parar

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22/03/2020

Un cisne negro. Según Nassim Taleb, se trata de un suceso sorpresivo (para el observador) y de gran impacto socioeconómico que, una vez pasado el hecho, se racionaliza por introspección dando una falsa ilusión de que era algo totalmente esperable. Los cisnes negros son atípicos.

Nuestra generación se creyó invencible. Escuchamos las anécdotas como las de nuestros abuelos durante la segunda guerra mundial, y nos parecen tan lejanas desde la comodidad de nuestra casa que no podemos entenderlo en carne propia. No fue una película. Lo vivieron todos, de alguna forma u otra

En mi caso, hace mucho tiempo hice un click. Ese momento que significa un rotundo antes y después en la vida. Tuve mi propio cisne negro personal. Tuve cáncer, me curé y lentamente volví a la vida normal.

Tiempo después, entendí que todo es efímero. Quería recorrer el mundo. Con Lau, mi compañera de vida, decidimos cambiar completamente nuestra realidad. Tomamos la oportunidad mientras somos jóvenes, y aún estamos a tiempo de reinventarnos constantemente. Arrancamos con @vida.de.viajes y comenzamos a viajar como forma de vida.

Nos creímos invencibles

Intoxicación e internación hospitalaria en Laos. Fractura de pie y tobillo en Egipto. Impotencia e indignación que por la corrupción sistemática de un país no pudimos entrar a Mozambique, el mismo día que una aerolínea nos perdió nuestro equipaje y quedamos varados sin alojamiento en medio de África.

Seguimos. Cuando vimos que hay gente que vive constantemente sin luz ni agua en Zimbabwe, aprendimos a vivir más simple. Tuvimos que salir de madrugada para ir al baño a oscuras caminando casi cien metros en Dar es Salaam (Tanzania) para llegar al pozo comunitario (“baño”) poco higiénico en zona endémica de muchas enfermedades, y también seguimos.

Cuando en Zanzíbar nos dijeron que ahí casi todos tienen malaria al menos alguna vez en la vida, entendimos por qué debíamos cuidarnos de los mosquitos. Pero seguimos. Más de 200 millones de casos al año y casi medio millón de muertes. Viajamos igual, aceptamos el riesgo y racionalizamos la alta improbabilidad de que el suceso nos pase a nosotros. Nuevamente nos creímos invencibles.

La crisis del coronavirus nos encontró subidos a un crucero por Centroamérica visitando países como Belice, Honduras y México. A medida de que conseguimos internet (día por medio) nos íbamos enterando de más y más cosas que, en un principio, minimizamos erróneamente. No fuimos los únicos, casi todos lo hicimos en algún momento. Hoy con el diario del lunes es fácil verlo y justamente por eso es un cisne negro.

Por suerte pudimos volver antes de quedar varados a nuestra suerte en un país remoto, lejos de nuestra familia y amigos, sin un lugar fijo donde quedarnos. En un país donde se tomaron muy a la ligera la pandemia, estando todos de fiesta mientras había otros países ya en cuarentena, con un sistema de salud prohibitivamente caro.

No somos invencibles

Hay que parar. No es casualidad que nuestros abuelos eran más austeros y ahorradores que nosotros. Ellos vivieron en carne propia cisnes negros importantes que dejaban absolutamente todo fuera de su control personal. Nosotros, con problemas menores, a veces nos quejamos por pavadas.

Tiempo de hacer introspectiva. Ser realistas. Pensar a futuro. Ser más autosustentables. Amigarnos con la naturaleza, y tener paz mental. Resolver problemas internos. Descansar. Quedarse en casa, colaborando para que esto pase de la forma más rápida posible dejando la menor cantidad de secuelas que se pueda.

El mundo no está preparado para una pandemia, a pesar de que es algo que a lo largo de la historia pasó muchas veces y no aprendimos. Cuando estamos bien, todo parece totalmente improbables. No somos invencibles. No podemos seguir haciendo lo que se nos antoja.

Es imposible tener siempre el control total de nuestras vidas a pesar de ser unos privilegiados con libertades enormes por vivir, por lejos, en la mejor época de la historia de la humanidad. Es tiempo de ser humildes y responsables. Ya habrá tiempo de volver a la vida de antes, y aprender de todo este duro proceso para todos.

Lo más importante: hacer el click no es solo darse cuenta de que el tiempo es efímero y lo que tenés, o lo que podés hacer hoy, es temporario. Es también entender que hay que estar mejor preparados, ser más prudentes y pensar a futuro. Por nosotros, y por los demás.

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Nico y Lau
Buenos Aires, Argentina

Somos Nicolás y Laura, dos almas libres. Nacimos en Argentina. Decidimos dejar la vida cómoda siendo profesionales trabajando en Buenos Aires por una vida de viajes y descubrimiento constante. Ya hemos visitado 77 países en el camino. Nos gustaría que ustedes puedan hacerlo también a través de nuestras fotos e historias. ¡Bienvenidos a nuestra Vida de Viajes!

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