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Minimalismo

Minimalismo viajero

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01/11/2017

En cinco meses, mi mundo se reducirá a una mochila mediana de 45l. Esto es más o menos 10 kg de cosas que estaré cargando sobre mi espalda por los siguientes once meses. La sola idea de esto me genera mucha ansiedad: ¿podré vivir con sólo 4 remeras? ¿Qué haré con el resto de las cosas que no entren ahí? Mi vida, de repente, se volverá minimalista casi sin opción, todo con el objetivo de cumplir mi sueño de dar la vuelta al mundo.

Cómo empezar

Hoy ya estoy aplicando mucho de lo que me acercará a poder vivir en esa situación. Los últimos dos meses, vendí electrodomésticos, ropa y artículos varios que no estaba utilizando. Tiré muchas cosas que no tenía sentido conservar, y lo que tuviera utilidad, también doné. Poco a poco he reducido todo lo que tengo para que quede sólo lo esencial.

Los próximos meses serán más duros aún: tendré que vender o regalar casi todo lo que pueda. El remanente, o lo que valga la pena conservar, quedará en la casa de mis padres. Estaré listo para que mi vida entre en una mochila, y poder estar preparado para la mayor cantidad de situaciones pueda.

Qué tuve que comprar

Es curioso que, para el viaje, a pesar de querer desprenderme de todo y también ahorrar lo máximo posible, he tenido que comprar cosas. La mochila, por empezar, es nueva. En sus 45 lts albergarán todo mi mundo, por lo que era algo esencial. Un cargador portátil para todos mis artefactos tecnológicos también era esencial, especialmente sabiendo que muchos de los países por los que arrancaré mi viaje son excesivamente pobres. En algunos casos los cortes de luz son habituales.

También tuve que comprar algunos artefactos de supervivencia básica que no tenía en Buenos Aires: una buena navaja multiuso, algunos ganchos (que recientemente he aprendido se llaman mosquetones), y una linterna led frontal (también llamada linterna minera, va en la frente como si fuera una vincha).

Lo mejor de desprenderme de cosas es que, paradójicamente, me hacen sentir más liviano. Casi que ya sentía molestia de ver en mi armario esa camisa beige que hacía años no usaba. También me hacen sentir más libre: moverme con una mochila, en lo posible por tierra, comiendo en la calle y sin tiempos fijos es probablemente la mejor forma de viajar para recorrer el mundo (que no es lo mismo que unas vacaciones). Decir la mejor, en este caso, también es la más económica.

En el camino no podré comprar demasiadas cosas: el espacio es limitado, y cada cosa nueva es también más peso a mis espaldas. Si compro una remera, debo tirar, regalar o vender otra a la cual reemplace. Si compro algún recuerdo, debe ser pequeño y lo suficientemente resistente para aguantar varios meses más de golpes, viajes y aeropuertos.

Qué aprenderé

Toda esta situación será un aprendizaje para mí, dado que será uno de los pilares de las cosas que serán algo cotidiano en mi vida los próximos meses. Entre mis objetivos y nuevas experiencias para todo 2018 de viaje permanente, se encuentra:

  • Estar el tiempo que quiera, donde quiera. No estar en un lugar fijo. Tener una ruta armada como guía, pero que esté totalmente abierta a cambio.
  • Vivir con menos, de forma minimalista. Lo simple y lo esencial es la clave.
  • Entender que el dinero, de ahora en más, equivale a días de viaje.
  • Adaptarme al cambio. Estaré en lugares muy diferentes, desorganizados y caóticos. Deberé poder aceptar que me debo bañar con agua fría (en el mejor de los casos), dormir en el piso o comer algo que no me guste. Es parte de la experiencia genuina de viajar, esa que muchos turistas no ven al hacer vida de hotel y no perderse más allá de los lugares turísticos populares.

En definitiva, todo está íntimamente conectado con el objetivo final: viajar, todo lo posible, y vivir al máximo mientras tanto. La clave está en las experiencias, no en lo material, ni en qué tan linda es la habitación del hotel. De todas formas, la mayoría de las cosas más importantes no tienen valor monetario.

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5 Comments
  1. Responder

    Javier Aguiló

    01/08/2017

    Nicolás, celebro la decisión y en cierto modo la envidio. Siempre quise vivir esa experiencia sin reloj y sin brújula. La vida me dio un par de niños que me imposibilitan (temporalmente) salir por un año con rumbo indefinido pero espero en un futuro poder sumarme a los ciudadanos del mundo.
    Mucha suerte con todo y seguiré atento las fotos de los viajes, especialmente las de comidas.
    Saludos,

    • Responder

      Nicolás Ierino

      02/08/2017

      Muchas gracias Javier! Creo que es una experiencia única que definitivamente quería vivir desde hace mucho, antes que fuera tarde. Ya estaré compartiendo fotos de paisajes, culturas, gente y comidas! Abrazo grande

  2. Responder

    Estrella Blanca

    15/12/2018

    Me encantó vuestra página. Habéis tenido suerte de vivir está experiencia, espero que haga lo mismo y en vuestra página hay mucha información que me pueda servir. De todas formas si os pasáis por Rabat tenéis un sitio a donde ir. Saludos ?

    • Responder

      Nicolás Ierino

      15/12/2018

      Muchas gracias Estrella! Espero regresar a Rabat pronto, me ha encantado!

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Nico y Lau
Buenos Aires, Argentina

Somos Nicolás y Laura, dos almas libres. Decidimos dejar la vida cómoda siendo profesionales trabajando en Buenos Aires por una vida de viajes y descubrimiento constante. Ya hemos visitado 63 países en el camino. Nos gustaría que ustedes puedan hacerlo también a través de nuestras fotos e historias. ¡Bienvenidos a nuestra Vida de Viajes!

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