Charla TEDx Nicolas Ierino
Motivación

TEDx – Mi charla sobre cómo pensar las cosas distinto

on
09/10/2017

En mi charla TEDx conté que hace un tiempo tuve la suerte de leer una historia interesante sobre un experimento psicológico que, con una mente abierta y objetiva, es un claro ejemplo de la realidad que a veces encontramos en nuestra vida diaria sin darnos cuenta.

Un grupo de científicos encerró a cinco monos en una jaula. En el centro de la misma, colocaron una escalera y, sobre ella, un montón de bananas. Cada vez que un mono intentaba subir la escalera para agarrar las frutas, los científicos lanzaban un chorro de agua fría sobre los que quedaban en el suelo. Después de cierto lapso de tiempo, cuando un mono pretendía subirse a la escalera, sus pares lo molían a palos.

Pasado algún tiempo más, ningún mono siquiera soñaba con treparse a la escalera, a pesar de la constante tentación de las bananas. En esa instancia, los científicos sustituyeron a uno de los monos.

La charla TEDx se pone interesante

Por supuesto, por simple reflejo, lo primero que intentó el animal “nuevo” fue subir la escalera. Resultado esperable: de inmediato fue bajado y convenientemente surtido por los otros cuatro. Después de algunas palizas, el nuevo integrante del grupo ya no volvió a intentar trepar.

Un segundo mono fue sustituido, y ocurrió lo mismo. El primer sustituto participó con entusiasmo de la paliza al novato. Un tercero fue cambiado, y se repitió el hecho. Lo mismo ocurrió con el cuarto, hasta que el único que quedaba de la inicial camada de cinco monos abandonó la jaula también.

Los científicos estudiaron el comportamiento del nuevo grupo de animales que, aun cuando nunca habían recibido un baño de agua helada, continuaban golpeando con saña a aquel que intentase llegar a las bananas.

Si fuese posible hacer hablar a algunos de los monos, y se le preguntara acerca del motivo por el cual castigaban al que intentara subir la escalera, con certeza la respuesta habría de ser algo como: «No sé, las cosas siempre se han hecho así aquí…»” ¿Les resulta reconocible la circunstancia?

Gion Tokyo Japón Mi Charla TEDx

En la charla TEDx explico que esto también pasa en la vida cotidiana

Esta historia es claramente otra metáfora de lo que pasa en la vida cotidiana. ¿Cuántas veces hacemos cosas por costumbre, sin saber por qué las hacemos realmente? O bien, ¿cuántas veces repetimos cosas que escuchamos, sin saber realmente el fundamento?

Si te arrancas una cana, te van a salir siete. ¿En serio? ¿Qué investigación científica lo fundamenta? ¿Nunca se pusieron a pensar una explicación lógica a esa afirmación? Bueno, eso buscaba lograr con la charla TEDx. Piénsenlo.

Mi historia personal compartida en la charla TEDx

Hace unos diez años, escupía sangre. Estaba sordo de un oído, y tenía totalmente tapadas las fosas nasales. Los médicos no sabían qué tenía, pero cada semana, el diagnóstico era peor.

Después de unos meses, dónde cada vez estaba peor, finalmente encontraron el problema: tenía un tumor, del tamaño de un huevo de gallina, en el cavum, detrás de la nariz. Un tumor, en la cabeza. Miedo. “Es benigno, da con el diagnóstico de un fibroangioma que, a veces, se da en gente de tu edad. Tranquilo”.

Sacarlo fue duro. Tuvieron que taparme con microesferas de metal todas las venitas que alimentaban el tumor, mediante un cable que conectaron a una arteria que pasaba por mi ingle. El riesgo de que me desangrara en la operación era muy elevado si así no lo hacían.

Cerca de veinte médicos había en el quirófano: muchos aprendiendo, ya que mi caso era uno en miles. Después de un mes de internación en el hospital casi sin moverme, pude por fin volver a casa.

El calvario no había terminado

No mucho después, volví a quirófano. Un ganglio, del tamaño de una nuez, sobresalía de mi cuello. Se veía a la distancia. El procedimiento de extracción, para analizarlo, no era tan grave, teniendo en cuenta por lo que venía. El problema fueron los resultados.

Koh Phi Phi Tailandia

Contrastados con los del tumor, que aún no me los habían entregado, no quedaban dudas: tenía cáncer, en la sangre. Linfoma No Hodgkin. Casi sin darme cuenta, de repente todo se aceleró: prioridad absoluta para todos los médicos, y todos los días haciendo estudios para no perder tiempo.

Estadío IV. El último. Después de varias tomografías, no sólo el tumor que recientemente me habían sacado ya estaba volviendo a crecer, sino que además tenía uno mucho más grande en la panza.

Estaba empujando mis intestinos, lo que hacía que no pudiera siquiera dormir boca abajo. 10% de probabilidades de supervivencia a dos años, se escuchaba decir tímidamente a algún médico por ahí. De supervivencia, es estar vivo, no curado.

Estadísticas en mi contra

La estadística de la remisión completa, ni existía. Algunas personas, en estos casos, recomendaban no planear a largo plazo y disfrutar cada minuto, incluso la posibilidad de un tratamiento paliativo (morfina) para “disfrutar mis últimos días, que no vale la pena pasarlos bajo los efectos de la quimio”. Siempre quise curarme, elegí la vida.

El tratamiento fue muy duro. La poliquimioterapia intensiva contemplaba seis fármacos, cada tres semanas. Era peor que la enfermedad: por una semana, no podía ni levantarme de la cama.

Recién a la tercer semana empezaba a sentirme mejor, cuando me volvía a tocar la quimio. Contra todo pronóstico, cerca de un año después, ya no tenía más células cancerígenas en mi cuerpo. Me mostré feliz mientras daba la charla TEDx. ¡Estaba curado!

La vida después de la enfermedad. Charla TEDx

Volví a la vida. Literalmente, ya que estuve todo ese tiempo encerrado en mi casa y aislado del mundo, sin facultad, trabajo, rugby o similares. Simplemente, sin más comer todo el día y planear que iba a hacer cuando volviera a salir.

Bicicleta por Phuket Tailandia

Mi primer gran objetivo eran las mujeres, pero ahora tenía un gran detalle a cuestas: no tenía ni un solo pelo en todo el cuerpo por el tratamiento, y había pasado de tener un cuerpo atlético entrenado arduamente en el gimnasio ya que estaba jugando en la primera división de mi club de rugby, a aumentar más de 30kg debido a los corticoides, la vida sedentaria y la ansiedad por salir que canalizaba en la comida.

Mi médica me recomendó retomar el deporte gradualmente, y no hacer actividad intensa. Las venas se agarrotan un poco con tanto fármaco, dicen algunos. Todas las preguntas que hacía, era que “no era recomendable”.

Pensando las cosas distinto

¿Por qué? Porque es así. Punto… pero contrariamente a los monos de la historia, yo soy curioso. No pude encontrar ningún fundamento razonable de por qué no podía hacer deporte como yo quería.

Intensamente, como todo lo que hago en la vida. Decidí ponerme a entrenar. Casi un año después, salí campeón nacional de powerlifting, levantamiento de pesas.

Más de una vez en la vida te van a decir que no podés hacer algo. Muchas veces, es verdad… pero eso, es sólo después de dos cosas: de preguntarse por qué no se puede, y en todo caso, probar. Algo así, pasó en una historia que conocemos todos.

David y Goliat

Elefante en Tailandia

¿Todos conocen la historia, no? Al menos, lo que sucede entre ellos. En la charla TEDx hice un pequeño y rápido repaso. El chiquito, le gana al grandote. El débil al fuerte. En definitiva, gana el menos pensado, el “underdog”… el favorito, claramente era el otro.

Era la pelea de dos pueblos. Uno contra uno, el mejor guerrero, decidiría la suerte de todos. Por un lado, Goliat, de quien se decía era el mejor guerrero y medía cerca de tres metros. Por el otro, incertidumbre. Nadie quería pelear contra el gigante, era una derrota segura.

Sin embargo David, que era diminuto y jamás había peleado en su vida, voluntariamente se ofreció. La lucha duró poco: a los pocos segundos Goliat estaba muerto. ¿Pero cómo pudo ser?

Lo que nadie sabía, era que David era un experto tirador con honda. De hecho, para cuidar su rebaño de ovejas, mataba frecuentemente leones y osos de esa forma. La honda, bien utilizada, puede disparar una piedra casi con la misma potencia que lo haría una pistola.

David, realmente, tenía todas las de ganar: era más rápido, por lo que Goliath jamás lo alcanzaría, y tenía varias piedras por si no daba algún disparo certero.

El problema es que, al momento de pensar en pelear contra Goliat, sólo pensaban en el combate cuerpo a cuerpo. David pensó diferente, y no se quedó con lo que pensaban todos.

Seamos como David

Seamos como David, y no como los monos. Pensemos, preguntemos, indaguemos. Decidamos. En mi caso, me cambió la vida. Hoy, diez años después, estoy mejor que nunca. A pesar de perder un año de facultad, hoy soy abogado. Entreno casi todos los días. ¡Tengo pelo!

Disfruto la vida, cada segundo. Aprendí a vivir el momento, porque el futuro es incierto, y también aprendí a valorar todo lo que tengo y no hacerme problema por pavadas. Viajo por el mundo, y vivo experiencias. Quiero conocer más de todo lo que me rodea.

Soy curioso, porque eso fue lo que me llevó a desafiar lo dado y continuar para adelante. No seamos monos, si queremos subir las escaleras para tomar el premio… ¡hagámoslo! La charla TEDx concluyó con este mensaje. Pensemos, pero hagámoslo.

TAGS
RELATED POSTS
2 Comments
  1. Avatar
    Responder

    Sebastian Burd

    21/01/2019

    Hola chicos, me encanto leer tus desafios y tus aventuras por el mundo. Realmente admirable que vos Nico saliste para adelante y la perseverancia y las ganas de vivir hizo que vencieras a la palabra c… que odio esa palabra que temo hasta escribirlo.

    Te cuento que soy argentino tambien y amo viajar, siempre viajaba por 2 o 3 semanas pero es tanto la pasion y las ganas de conocer el mundo que tus historias y leyendo tu blog me esta inspirando a renunciar mi laburo aunque me da miedo que ocurrira al volver despues de mi viaje. Estaba pensando viajar por 3 o 4 meses y si veo que todavia sigo con ganas y energia quizas siga por mas tiempo. Amo explorar las culturas y conocer gente local de cada pais, siempre me hospede en albergue juveniles y viajar de forma economica. Voy a cumplir 50 anios en marzo, asi que creo que este anio debe ser mi ANIO.
    Te quiero hacer una pregunta: donde se da la vacuna contra la rabia en buenos aires? vale la pena darse la vacuna? cuanto cuesta? abrazos y gracias por compartir la valentia que tuvieron ambos de seguir su suenio.

    • Avatar
      Responder

      Nicolás Ierino

      21/01/2019

      Hola Sebastián, gracias por tus lindas palabras. La vacuna de la rabia hasta donde sé no es gratuita. De hecho, tenés que darte varias para que estés protegido aunque de todas formas nunca lo estás 100%, dado que si te muerde cualquier mamífero ante la duda tenés que darte más vacunas. El protocolo es extenso. Igual SIEMPRE te aconsejo evacuar las dudas con un médico (en el Hospital Muñiz se especializan en eso, y es gratuito). Escribí sobre todo esto acá: https://vidadeviajes.com/salud-del-viajero-vacunas-darme-dar-la-vuelta-al-mundo/

LEAVE A COMMENT

Nico y Lau
Buenos Aires, Argentina

Somos Nicolás y Laura, dos almas libres. Decidimos dejar la vida cómoda siendo profesionales trabajando en Buenos Aires por una vida de viajes y descubrimiento constante. Ya hemos visitado 74 países en el camino. Nos gustaría que ustedes puedan hacerlo también a través de nuestras fotos e historias. ¡Bienvenidos a nuestra Vida de Viajes!

Deja tu e-mail

Ingresá tu correo electrónico para suscribirte a este blog y recibir notificaciones de nuevas entradas.

Categorías
Descuentos de Airbnb

Vuelos baratos
Alquiler de autos