Motivación

Cómo cumplir el sueño de viajar por el mundo

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25/01/2019

En general, cuando uno quiere hacer algo, lo primero que puede hacer es ver si otra persona lo hizo. Cuando se trata de viajar, hay muchísimos viajeros que tomar de ejemplo. Cada uno a su manera, a su ritmo y estilo. Trabajando en cada lugar que visitan, vendiendo libros sobre sus aventuras, siendo empleados de cruceros, cuidando casas de gente local a cambio de alojamiento gratuito, haciendo work and travel, con un blog de viajes, o convirtiéndose en nómadas digitales transformando su fuente de ingresos a algo que puedan hacer sólo mediante internet.

Sin embargo, entre todas estas diferencias, hay algunas cosas que se repiten. Curiosamente, no son las que todos pensaríamos. La obsesión de la gente en general es el dinero… ¿Cómo hacen para obtener ingresos? ¿De qué trabaja esta gente? ¿Cuál es el secreto? Afortunadamente, esa es la parte “fácil”. Porque a pesar de las diferencias, si hay algo que todos los viajeros que conocí tienen en común es que no son millonarios. No tienen padres ricos que banquen sus viajes, ni ahorros eternos que les permitan vivir en la ruta.

Hay viajeros que lo hacen a dedo, durmiendo en carpas en lugares naturales. Otros se mueven en bicicleta, con viajeros que han recorrido cientos de países en esta modalidad. Otra muy común: comprar una vieja combi, reformarla, construirla en un hogar sobre ruedas y comenzar la aventura, que muchas veces implica unir Ushuaia en el lejano sur de América, con Alaska, en la punta norte. Hacer música en la calle, vender artesanía e incluso brindar shows de magia a la gorra mientras se vive una vida itinerante.

Viajar por el mundo es, como muchas otras cosas en la vida, difícil de lograr. Requiere muchísimo trabajo. Sí, curiosamente, la parte que todos creen que a los viajeros “les falta”, porque según ellos se la pasan viajando por el mundo disfrutando de sus privilegios (por los que, obviamente, nunca trabajaron y les fueron dados al nacer).

No sólo requiere trabajo, sino que además posiblemente es a cambio de mucho menos dinero que el que ganarían trabajando en una oficina de 9 a 18 hs como cualquier persona. Además el sacrificio es también social: implica no estar en las reuniones familiares, cumpleaños, asados entre amigos. El rebusque constante de una forma de bancar la vida nos pasa a todos. Quietos o en movimiento. Viajar, para el que lo hace constantemente, es vivir. No son vacaciones. Entonces, como cualquier otro, debe poder generar un mínimo ingreso que le permita vivir también.

Nosotros no elegimos la familia donde nacemos. Tampoco elegimos qué tan altos llegaremos a ser, si nuestra piel es clara u oscura, o si el pelo es lacio o con rulos. Incluso no elegimos ser talentosos en algo. No nacimos todos con el talento para el fútbol de Messi, o la inteligencia de Stephen Hawking. Sin embargo, hay una única cosa que todos podemos controlar: cuánto esfuerzo y trabajo ponemos en cumplir nuestros sueños. Los que están en la cima de la montaña no cayeron ahí mágicamente, ni fueron en helicóptero.

Yo no soy el más talentoso del mundo. Tampoco el más lindo, ni el más rico. De hecho estoy agradecido que así sea: eso me motiva a esforzarme más. Porque me crucé mucha gente en la vida que me hizo pensar “qué mala suerte no haber nacido con X cosa”, pero curiosamente, eso es lo que despierta esa llama interna de dejarlo todo para conseguir mi objetivo. Es un domingo de verano al mediodía, con un sol que da ganas de estar en la pileta, y acá estoy, escribiendo en un blog y mandando mails a ver si consigo algún sponsor o intercambio con hoteles de alojamiento a cambio de mi trabajo.

Pueden haber cientos de personas más talentosas que yo. Quizá otros con un sólo contacto puedan obtener lo que a mí me demanda cientos de horas de trabajo. La vida es así, a veces injusta. De hecho, he fracasado muchas veces en la vida y me he vuelto a levantar, con nuevas fuerzas y una lección aprendida. Encontrar gente mejor que yo en algo es relativamente fácil. En cambio la cantidad de esfuerzo es algo que queda totalmente bajo mi órbita de control.

No puedo ser más talentoso, pero sí puedo trabajar para que mis falencias no sean tan grandes, y mejorar lo que tengo. Sí puedo controlar cuánto trabajo, y cuánto me esfuerzo. No hay excusa para no hacerlo. Es increíble lo que uno puede lograr con el trabajo constante. Si escribimos una página por día, a fin de año tendremos escrito un libro. Mucha gente no lo entiende, y busca la satisfacción inmediata, el éxito efímero. Así no es la vida.

Entonces me queda dedicarme enteramente a lo que deseo, y trabajar duro para lograrlo. Podés ser más talentoso que yo, pero te desafío a trabajar más duro que yo. Mucha gente dirá que estoy obsesionado. Que no está bien, que tengo que despejar la cabeza. Sin embargo, es esa gente la que logra grandes cosas en la vida.

¿O se piensan que Einstein no pasó varias noches sin dormir para llegar a la teoría de la relatividad? Y no, no fue que mágicamente algo se le cruzó por la cabeza. Fue prueba y error, miles de veces. Así es la vida: intentarlo hasta que finalmente se dé. Puede haber gente más talentosa, pero no hay ninguna excusa para dejar que otro trabaje más que vos.

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Nico y Lau
Buenos Aires, Argentina

Somos Nicolás y Laura, dos almas libres. Decidimos dejar la vida cómoda siendo profesionales trabajando en Buenos Aires por una vida de viajes y descubrimiento constante. Ya hemos visitado 64 países en el camino. Nos gustaría que ustedes puedan hacerlo también a través de nuestras fotos e historias. ¡Bienvenidos a nuestra Vida de Viajes!

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